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Multiverso #19

  • 24 sept 2018
  • 5 Min. de lectura

Para todos era difícil aceptar la enfermedad Terminal de Tae; la señora Kim,  Suga y el señor Kim. Hacían un gran esfuerzo por aún sonreír aunque la arena en el reloj cada vez bajaba a velocidad de vértigo.  

El mes se agotaba,  y pronto pasaría a ser una hoja del calendario arrancada sin ningún honor que recordar. 

—No he vuelto a tocar la nieve. —Susurraba Tae desde la oscuridad de su habitación,  ahora menos lo haría.  Cada copo de nieve tenía una singular apariencia,  como si las nubes se tomaran el tiempo de delinear cada detalle en su superficie a la hora de descender por el aire.  

Incluso aunque al final se estrellara con el frío suelo y se deshiciera volviéndose solo agua,  tenía algo simbólico en su muerte. Podías ver cada Nevada incluso con más magia que en NARNIA.

Pero ¿Que era la Leucemia? 

Un triste historial que te permitirá el lamento de gente que no conoces pero que sin decírselo conoce tus campos de batalla. 

La profesora Wooh- Been les había explicado a través de una miscroscopio como funcionaba la biodiversidad, antes de desmayarse en el pasillo de regreso a su clase Arte. Podía soñar con ser un médico,  un ingeniero,  un investigador. En lugar de ser un paciente.  

Tae sabía que podía pasarse tardes enteras jugando fútbol,  o viendo a su hermano pararse de manos como lo hacía en clase de Gimnasia,  podía planear viajes enteros con su familia en parques de diversiones y campamentos donde quedarse hasta tarde podía ser una regla rota. 

Pero ahora todo era diferente,  incluso el mismo era diferente. ¿Por que los tratamientos no habían funcionado?  

Si los milagros de la bíblia que siempre leía con su madre le permitían ver real el hecho de que el mar pudiera ser divido en dos.

¿Que pasaba en su interior?  

Incluso llegó a pensar que lo mejor sería que el doctor dejara de experimentar con el,  si no lograba curarse entonces ¿que estaba esperando? 

Pensemos en la perplejidad de un hombre que fuera del tiempo y espacio,  ha perdido su reloj; y el arido clima le impide conocer la dispansion de cuanto ha pasado desde que nació.  

Ese era Taehyung.  

No conocía otro mundo que el universo que había aprendido en clase de historia, solo que ahora los segundos tenían otro significado. 

No avanzaba a su progreso,  sino que esperaba  su final retroceso.  

Se emprendió en un viaje que lastimada su orgullo.  Pero que no podía ignorar,  por que con mayor intensidad le hechaba la culpa de ser una carga para su familia. En clase de Filosofía hablaron sobre los extraterrestres,  quiza ellos ya sepan cómo curar el cáncer,  lastimosamente vivía en la vía Láctea. 

Suga decidió tomar sus clases a distancia,  para estar más cerca de su hermano; su madre había comenzado un negocio por línea que le permitía estar en la casa al pendiente de sus dos hijos.  

Siempre se preguntó por que su hermano se llamaba Min Yoongi y el Kim Taehyung.  Estaba claro que sus padres eran diferentes,  pero los habían criado como una sola sangre.  

Cuando estaba pequeño no podía decir bien el nombre de Min Yoongi.  Era muy largo.  

Pero un día su hermano estaba leyendo y tomando una taza de café,  Tae se acercó hasta donde estaba, gateando; Y Suga le pidió varias veces que dijera su nombre,  pero era un caso perdido, tomo un cubo de azúcar y se le ocurrió una idea, así que al final le dijo: 

—Dí azúcar. 

—Sucar.—contestó el bebé.  

—No,  dí azúcar. —protestaba Min Yoongi. 

—Suga—Respondió riéndose. 

Al final se rindió y siguió leyendo, ahora cada vez que miraba a su hermano decía Suga.  

Min Yoongi no se molestó,  permitió que Tae le dijera así; y ese fue el nombre para el.  

Kim tenía una vida,  pero ahora nada de eso había quedado. Esos recuerdos parecían lejanos a como ahora veía a su hermano.  Era muy protector con él, tal vez por eso es que en el presente J-Hope se iría de la ciudad. 

Desde que habían salido del Hospital,  su mejor amigo iba a visitarlo cada día, pero ahora había pasado una semana entera; y el no había vuelto.  

Tae salió de su habitación y bajo las escaleras hasta la Sala,  la chimenea estaba prendida,  estaba haciendo frío afuera por la Nevada.  

Suga estaba resolviendo un examen de la Universidad,  así que Tae se sento cerca del fuego y miro a su hermano.  

—¿Hyung has sabido algo de J-Hope? —le preguntó poniendo sus manos cerca del calor.  

Suga tenía un gorro negro que contrastaba con su cabello verde y sus gafas gruesas de lectura,  el chico levanto la mirada dejando a un lado la computadora.  

Tae sabía que J-Hope había dejado de ir por una simple razón: Él no podía salir de su casa y siempre llevaba un tapabocas, tampoco podía sentarse junto a el sin que pudiera tocar accidentalmente algún apartó que él tenía adherido a su cuerpo.  

Cuando iba a la casa debía pasar por un campo minado que exterminaba cualquier sustancia del exterior capaz de aumentar la tos o la fiebre en Tae.  

El polvo o el humo podian ser letal para su asma.  

Su cáncer de sangre no era normal,  de lo contrario las Quimioterapias habrían funcionado,  solo le dieron un mes de vida.  

¡Que bonito!  

Tae resoplo cansado del esfuerzo que le provocó haber bajado las escaleras. Se sentía cansado por todo; y en parte su interior también estaba agotado.  

Todo cuanto tocaba se marchitaba debido a sus limitaciones,  era un doble para todo,  un niño en el espejo sin sonrisa ni aires de grandeza por vencer la enfermedad,  solo un monótono cuerpo sin vida,  casi el 100% de su cuerpo era sangre coagulada sin oxígeno; y por ello forzaba a su familia de compadecerse. 

Todo lo que podía querer era que la princesa del cuento por fin besara al príncipe; ya que el no podía tener al suyo. 

<<¡Jeon Jung Kook!>> pronunció en un suspiro su voz inconsciente. 

Quien de seguro conocerá a alguien y olvidará a este chico patético con gorro de lana.  

Suga iba a responder,  pero un fuerte pitido ahogo sus palabras,  al parecer el suelo estaba muy resbaladizo y casi hay un accidente.  Tae podía escuchar el bullicio que se había formado.  

Suga volvió a intentar.  

—No he tenido llamadas de el últimamente,  la verdad es que tampoco ha contestado los mensajes que le he dejado —Añadio mirando su reacción.  

—Esta bien. —respondió Tae levantándose del sillón. —tampoco esperaba que las tuvieras,  debe estar ocupado por exámenes o trabajo. Ya sabes que el año electivo comenzo.—murmuro saliendo de la sala. 

Min Yoongi se mordió con fuerza el labio inferior,  no quería ver a su hermano preocupado,  no era bueno para su corazón.  

<<después de terminar este examen,  iré a buscar a J-Hope>> (Pensó)  

—¡Te dije que no quería verte! —gritó Tae después de que Jungkook los dejara solos.  Suga estaba parado en medio del lugar intentado hablar,  pero Tae lo interrumpía cada vez que el decía alguna palabra.  

—Mejor ya vete. —le pidió subiendo las escaleras.  

—Es importante,  no estaría aquí,  si no lo fuera. —volvía a intentar.  

Pero Tae lo ignoro. 

—Cierra la puerta cuando salgas.  

Al llegar a su habitación se encontró con Jungkook viendo una foto de su álbum donde aparecian los dos en el parque Western.  

Hay confusión en los ojos del compositor, pero para Tae era todo un tesoro ese recuerdo.  

—¿Quieres oir la historia? —digo haciendo que Jungkook se alarmara un poco por haberlo encontrado husmenado en su cuarto.  

Tae sonrie por su expresión.  

—Esta bien,  tarde o temprano debía contarte la verdad. —dice apresuradamente para calmar al chico. 

Tae se sentó al borde de la cama,  Jungkook hizó lo mismo. 

—¡Kim Taehyung!—gritó Suga desde el primer piso.  

—¿Ahora que? —protestó saliendo del cuarto.  

Ve a Suga cruzar los brazos sobre su pecho.  

—Se trata de J-Hope.  

El cuerpo de Tae se hiela al escuchar ese nombre.  


 
 
 

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