Cristy #45
- Mellower Fanatic

- 18 nov 2018
- 12 Min. de lectura
Lo había recordado todo.
Al final el Joven músico cuyo nombre completo es Jeon Jung-Kook pudo poner en orden los millares de fracmentos que en su cabeza no tenían espacio; armo el bingo ganando la certeza de saber por que estaba ahí, quienes eran los que habían llegado a su vida de imprevisto, y sobre todo pudo descansar sus piel en un firme sueño.
el chico que lo salvó era él mismo niño de hace unos años.
El joven que vino reclamando era su hermano.
Lo que aún no tenía claro era ese tal "J-Hope".
¿Por que Taehyung salió sin avisarle una vez Yoongi lo nombró?
¿Quién era para provocarle cierto vinagre en la lengua degradando la salida de su boca?
Obviamente todos tenían algo que ver.
¿En donde Cavia él?
Necesitaba respuestas, desgraciadamente su compañero corrió escaleras abajo cruzando el corredor y abarcandose en la avenidas cercana sin siquiera decirle "Adiós".
Jungkook se dejó caer de espaldas rebotando por el colchón elástico del cuarto, ese día pensaba tener emociones bajas y así disfrutar al máximo lo Pacífico del resplandor futuro cuando depronto: ¡Toc Toc!
Llega el ojo de un huracán arrasando todos sus planes.
¡La Carta!
El joven músico se sentó al borde de la cama para salir de la habitación directo a la suya, pensaba preguntarle a Kim sobre su destinatario pero estaba claro que no lo sabía.
Decía Anónimo.
Tras solo abrir la puerta el sobre amarillo se dejó ver por la luz del pasillo, todo estaba teñido de una noche ficticia, abrió las ventanas proyectando más vida. Barrio, dobló y desempolvo su cueva logrando respirar libremente.
Bajo a la Sala abriendo de nuevo el envoltorio Amarillo chillón para releer la Carta.
—Querido Jungkook
No pienso decirte quien soy, te pido no intentes descubrirlo, tampoco tendré en cuenta pequeños detalles para que lo recuerdes.
Solo quiero pensar que aún en medio de solo letras podrás saber que para alguien aparte de ese chico con el que vives eres real. Más real que el arcoiris después de saber que se inundó el mundo y el sol asciende en el Oriente.
Existió en mi penumbra donde ni siquiera las luces de la ciudad lograban darme paz, el miedo a que el mundo me conociera como realmente era solo podía existir en mis sueños y ahora se hizó real.
Puede ser real también para ti, te pido que consideres la opción de volver de nuevo a tocar un piano para encandilar el escenario con esas prosas en soneto.
No guardes rencor en tu corazón por algo que hace años el fuego del tiempo consumió.
¿Que es el rencor?
Sino cargos de conciencia que te atormentan dejando sólo ausencia de calor que en un día lejano a la tentación escribiste otra historia, pero ahora no quieres seguir.
¿Por que nos creemos tan importantes a la hora de amar?
Somos el actor de una novela que no fue hecha a nuestra mediada, pero aún así queríamos forzar esa relación.
La felicidad no la encuentras pensando en lo vanal que fue haber amado y ahora desear nunca haberlo hecho, las sonrisas del invierno se congelan en nuestro rostro e inmortalizan para siempre si las recordamos sonriendo Igual.
Las risas de un bebé pasean en el parque por la mañana, y charlan durante el té por las tardes, son esfímeros, pero aún así no tienen por que volverse un martirio en nuestra mente y corazón.
Ahora está Carta que te escribo espero la puedas atesorar siempre, aún es muy temprano, no te dejes vencer otro día más solo por que no quieres ver que bonito es el cielo en lo alto del éter.
Aprovecha este día, haz algo con la música que de tus venas renace como flor; y crea un jardín.
P. D 365 días.— leyó en voz alta tratando de decifrar los símbolos de ésta como si excavara dentro de fósiles o pirámides con faraones embalsamados llenos de jeroglíficos.
Todo indica que alguien afuera intentaba llenar de nuevo los espacios vacíos que dejaron sus padres fallecidos justo antes de haber dejado la música para siempre.
Pero no conocía a nadie con esas intenciones, ni modo de nombrar a Jimin, su ex-Novio desaparecido lo dejó a la deriva cuando más necesitaba de su ayuda.
La última vez que se noto de nuevo al borde de un pozo oscilante con monstruos marinos gracias a la transparencia de sus pesadillas flaqueantes por los trastornos dentro de ese hospital psiquiátrico, fue en determinado centro comercial donde Taehyung practicante lo había empujado a ir para comprar ropa.
Estaba tomado de la mano con el hermano de Kim.
Pudo ver en el espejo del baño lo vacías que las cuencas de sus ojos trastornadas reflejaban con desespero, vio el cuerpo de su madre postrado en una cama gracias a él asma y a su padre el cual unos 7 días después chocó con un camión intentando buscarlo.
Él era un saco de boxeo.
Recibiendo golpes de todas partes, al final se retorcia de dolor pero tenía que volverse a parar, la escena era sombría, de aquellas donde cuelgan vacilantes las hojas de los árboles como bailarinas de ballet en Punta esperando el gran final; Cargaban opresivas y monotas sus zapatillas el peso de si mismas hasta que la brisa devastadora del firmamento las hacia tropezar estrellándose en el suelo.
Un sentimiento intolerable de estar jugando con los duendes manejan los cordones de mis manos como marioneta de madera dispuesta solo a ser de diversión.
—Aprovecha este día, haz algo con la música que de tus venas renace como flor; y crea un jardín—desmenuzo mi paladar como caviar recién servido.
Un intenso dolor se empleo en taladrarme él cráneo de forma insistente.
Busqué a tientas una pasta encima del recibidor tragandola sin agua con brusquedad, comenzó a picarme la laringe encima de la piel provocando una tos molesta.
El teléfono comenzó a vibrar dentro de un bolsillo del pantalón cuando bebí un largo vaso con agua calmando el malestar.
No era una llamada, más bien un mensaje de texto:
"Jiminie Hyung"
Aun no le cambiaba el nombre, me parecía tonto querer empezar una vida sin él creyendo que con eso ya era alguien nuevo. Por eso no emplee la táctica.
Acababa de ser enviado cuando abrí la bandeja de entrada.
Decia: "Estoy afuera"
—¿Significa exactamente afuera? —objete decidiendo internamente en acercarme a la ventana o no para confirmarlo.
Estuve inmovil hasta que uno golpes resonaron en la puerta principal.
—Tendré que abrir— me dije a mi mismo caminando hasta estar del otro lado paralelo.
Efectivamente luego de hacerlo Park Jimin se encontraba ahí.
—Hola— saludo amablemente mirándome con timidez.
—Hola— correspondí cortésmente haciéndome a un lado para dejarle pasar.
—entra — añadí observandolo dar un paso tras otro como en Cámara lenta.
—Quiero hablar contigo —dijo sin perderme de vista mientras buscaba un poco de Jugó que Taehyung dejó a la hora del desayuno para ofrecerle.
—¿Sobre que? —pregunte sin mucho interés en realmente volver a tratar con él.
—Quisiera explicarte la razón del haberte dejado solo ese día en aquel Hospital — explicó acercándose, por poco y el jugo se esparce en el mármol. Gracias a la insistencia de quienes de preocupan por mi ahora enfrentó mi pasado con la frente alta.
Es por ello que veo a Jimin sin una pizca de humor ante lo que acaba de decir.
—Yo no quiero saber más de ese tema, por favor vete si es a lo que has venido —le pedí señalando la salida.
Sonaba rudo pero estaba por quebrarme si seguía un minuto más.
"Respira jungkook" "No vas a desperdiciar casi 5 meses en el loquero por esto"
—No escucha, solo dame un minuto, por favor —comenzó a suplicar, la firmeza con que se plasmada delante obstaculizando mi camino, me hizo saber su persistencia.
—Esta bien.
Terminé aceptando.
Todo tiene un por que.
La idea de algo sublime solo es imaginario a la mente, tan perspicaz que siempre regresamos para dejar limpia el alma, quien carga con todos los demonios de la gente sufrida por nuestra culpa.
—Jungkook... — se esforzaba por pronunciar mi nombre y no sonar como un novio enamorado,— Yo tengo una hermana Melliza.
"¿Que?"
—¿Enserio? ¿Por que nunca me lo dijiste? —corcode cada músculo en mi cuerpo de permanecer tranquilo.
—No era algo fácil de contar, en realidad ella no sabía que yo era su hermano. Mis padres se divorciaron luego de su nacimiento y decidieron vivir uno lejos del otro para que nunca nos conocieramos, al parecer el odio de otras personas destruye lo más inocente del mundo.
—¿Como te enteraste si nunca la viste?
— Ellas viven en Busán. Debido a esto nunca las hubiera conocido ya que mi padre decidido quedarse en Seúl, pero, cuando te conocí tu hacías presentaciones en esos lugares; y yo siempre te acompañaba. Nos quedábamos uno o dos días mientras el equipo de grabación guardaba todo una vez terminabas con el piano, y un día decidí salir a explorar lo bonito de la ciudad, no muy lejos del Teatro estaba el Hospital Westerns, donde estuvo internado tu amigo. —hizo énfasis en Taehyung.
—Si, el mismo —confirme su Teoría.
—Pues la ví, era imposible de ignorar, tenía un parecido asombroso conmigo, acaba de salir del Hospital e iba acompañada de un par de niñas que sostenían sus manos saltando, atras de ellas caminaban dos señoras las cuales hablaban y reían pidiéndoles que tuvieran cuidado a la hora de irrumpir en la carretera. Sin poder creerlo las seguí, siempre le preguntaba a mi padre sobre Mamá. Terminaba regañandome por que de eso no se hablaba, aun así yo sabía de su existencia, sentía en mi corazón que era real; unas dos cuadras después llegaron a una casa hermosa, humilde pero de aspecto refinado.
>>La chica de mi edad idéntica soltó la mano de una de las niñas entrando a la casa con una de las señoras que caminaban detrás de ellas, se despidieron de las otras acompañantes las cuales siguieron de largo.
>>Tome un respiro para cruzar cuando el semáforo se pudo en verde para peatones acercandome en la residencia, las piernas me flaqueaban, y el corazón me latía muy rápido pero debía preguntar. Presione el timbre muy despacio esperando, la misma mujer abrió, cuando me vio sus ojos se abrieron exclamando una sospresa, sus manos taparon su cara completamente resistiendo los deseos de llorar, yo también me sentía débil reconociendola, no es que supera con exactitud su origen o por que tanto sentimiento por verla, de una forma u otra la conocía. Suena raro, no estoy loco pero así fué.
Jungkook asintió entiendo lo que decía, ambos pasaron por situaciónes extrañas.
Ojalá desde un comience ya todo estuviera predicho; sin embargo no es así, tenemos que sacar una conclusión a medida que crecemos.
No es fácil.
No es justo.
Pero así es como se creó el mundo.
Incierto, sombrío, hueco e inconcluso.
—Y supiste entonces que era tu madre — pregunte como tema final.
—Si.
Cristy y Boom salieron una vez más de la habitación del paciente Kim Taehyung, hablaban animadamente sobre su recuperación y como ese nuevo integrante al club de pintar había progresado en aprenderse todas las reglas.
—Se llama Yoongi —fue la voz de Cristy retunbando como silbido por los corredores una vez que sus madres fueron por ellas de regreso a la casa.
—Fue muy juicioso —comentó Boom.
—¿Tienes idea de que es un Jungkook? Suena a dulce de azúcar.
—Creo que es un músico, pusieron una canción y Vídeo.
—¿Video? —acomodó la carpeta de los colores sobre su hombro derecho.
—Si, fueron a una de sus presentaciones.
—Serán esos carteleres colgados por las tiendas —concluyó Cristy.
—¿Que tanto hablan ustedes dos? —intervino Ray agachandose un poco para poder quedar a su altura, las peques de 5 años y la chica de 13 hablaron hasta que hubieron de despedirse.
—Entonces todos los días, ¿Van a visitar a ese joven para pintar? —se incluyó en la charla la madre de las niñas.
Cristy sonrió.
—Así es. Últimamente también nos hemos encontrado con el hermano de Tae así que también pinta con nosotras —respondió sacando unos libros de dibujos preparando la mercancía para el día siguiente.
—Es una labor muy noble mi cielo.
—Boom y yo lo hacemos por esos niños enfermos.
—Y es lo más hermoso que haz hecho —la abrazo Ray— debido a mis tratamientos no puedo pintar contigo pero quiero ayudarte a escoger nuevos dibujos, ¿Te parece?
—¡Sii!
—Muy bien, entonces tu has la tarea de mañana, que yo me encargo.
Rápidamente Ray cogió entre sus brazos las hojas en blanco y el cuaderno con dibujos para colorear que Cristy guardaba como su tesoro más preciado.
—Voy a preparar la cena— la señora Ginsberg y Park se dirigió a la cocina para empezar.
Había decidido cambiar su apellido ya que no quería tener nada que ver con su anterior esposo.
Ray había nacido muy enferma, se necesitaba de muchos gastos que el Hombre frente a un altar había pronunciado "Aceptó" Para estar en la salud y enfermedad unidos; no estaba dispuesto a sacar de su bolsillo ni un solo centavo para su bebé.
Decidio irse a vivir con su madre a Busán, a una casa modesta pero con todas las posibilidades de emprender un tratamiento.
Se vio en la obligación de dejar a su hijo en Seúl ya que la custodia no pudo pelear, su ex-marido le pago a los mejores abogados del país, el juez sentenció una vida lejos, así que no tuvo otra opción.
Su madre murió naturalmente dejándole un techo y seguro para seguir adelante, entró a trabajar en un Banco como contadora ya que aún guardaba su certificado universitario dándole más estabilidad a sus hijas.
Ray avanzaba en su tratamiento a pasos agigantados, tomaba clases nocturnas para en las mañanas no faltar al hospital. Cristy aún vivía en la primaria pero acababa de enterarse que junto a su amiga Boom tenían un club de pintura, para eso le había pedido con tanta insistencia su cumpleaños pasado en comprarle un libro con dibujos sin color.
No podía estar más orgullosa.
Encendió la estufa para hacer sopa cuando alguien accionó el timbre.
—Mamá. ¿Esperas a alguien? —Preguntó curiosa Ray desde la Sala.
—No, ¿Acaso será Boom?
—No mamá, siempre nos vemos en el hospital —se apresuró a aclarar Cristy terminando las planas en su cuaderno nuevo.
Iré a ver —Camino la mujer moviendo la perilla en dirección opuesta para no dejar escapar el gas.
Un segundo más tarde sus manos taparon su rostro, esforzándose al máximo de retener las presurosas lágrimas que desbordaban sus ojos alegres.
Parado como quién no tiene idea de nada, se encontraba su hijo, los años no habían pasado, exactamente igual que como el día ante su huida estaba.
Park Ji-Min.
Así estaba en el registro junto a la huella de su pie.
—Disculpe, pero quisiera hacerle una pregunta —habló confundido pero a la vez sin querer marcharse.
—Claro, claro, pasa por favor —lo invitó dejandole espacio.
Dentro Cristy y Ray se miraban escogiendo los hombros para continuar los deberes, si su madre las incluye con el extraño invitado entonces aparecerían.
—Niñas —llamó a sus hijas —Quiero presentarles a mi hijo.
—¡¿Que?! —exclamaron incluido Jimin.
—Así es.
—Quiere decir que eres... ¿Mi madre? — comenzó a examinarla el Rubio.
—Te lo explicaré todo pero antes, ¿Como nos encontraste? ¿Acaso tu padre también está aquí? ¿Le pasó algo malo?
Las niñas se acercaron mirando con extrañeza al joven, todos se sentaron prestando atención.
—No, yo, he venido con un amigo debido a una presentación que tuvo hace unos días y las he visto caminar hacia aquí.
Ray noto la voz de su boca temblar un poco, más aún así era firme.
—Ya veo.
—Perdóneme, pero he sentido cierta familiaridad hacia ustedes —añadió.
La señora Ginsberg sonrió con ternura.
—No te disculpes..., no hay duda de que eres mi hijo, al igual que Ray—señalo a la joven de su mismo parecido — ustedes son Mellizos, de ahí su singular destello como de película. La verdad es que tu padre y yo no nos entendimos, al parecer la enfermedad tan temprana que soporto mi niña fue más que su amor de padre, decidimos divorciarnos y alejarnos para siempre; traje conmigo a una bebé, mientras que tu padre peleó tu custodia ganando claramente.
—Y, ¿No trataste de buscarme? — pronunció con decepción al verse abandonado por su madre.
—Cada día de mi vida intente acercarme de nuevo a ti, decía que tenía asuntos en Seúl para visitarte, aunque era imposible hacerlo sin romper la orden de mantenerme alejada impuesta por el Juez.
Jimin miro a su hermana, un tubo de oxígeno rodeaba las fosas de su nariz perdiéndose en un orificio que traía en un bolso atado a su cintura, cerca estaba una de las niña que vió.
—Tu también ¿Eres mi hermana?
—Para nada —contestó ella con suma tranquilidad.
—¿No?
—No, Soy huérfana de padres biológico—complemento — siempre lo he sabido, cuando tenía 3 meses la señora Ginsberg me encontró en su puerta con una nota.
Allen acarició su cabello brillante y sedoso.
—Pero esos son solo efectos secundarios, siempre le he hecho saber que no es más ni menos por eso, sigue siendo mi hermana— recalcó mirandolo.
—Soy Park Jimin —se presentó ahogando los murmullos de un silencio profundo.
—Soy Ray Allen Ginsberg—fue la siguiente.
—Y yo Cristy Ginsberg.
—Tu nombre ya lo se —dijo Jimin mirando a su madre oculta todo este tiempo.
Civilizaron sus acciones incluyendo al nuevo integrante de la familia Ginsberg.
Cristy lo invitó a hacer planas.
Aunque término por hacerle la tarea
—Ese es tu deber jovencita —la regaño Ray dándose cuenta muy tarde pues Park las hizo todas.
—Si pero mi nuevo hermano quería ayudarme —respondió inocente.
—¿Te quedaras a cenar? —intervino su madre colocando los platos en la mesa. —Cristy recoge los cuadernos.
—Si madre.
—No... Lo siento, debo irme, hoy salgo para Seúl pero prometo volver.
—Te esperaremos — lo vieron salir de la casa con aire melancólico.
Estaba ansioso por contarle a Jungkook, aún así percibió que no era lo correcto, si lo hacía podría decirle a su padre y entonces le prohibiría volver con él.
Cruzó la calle comenzando a Trotar hasta llegar al Teatro, afuera se encontraba su amigo casi novio empacando unas maletas en un camión.
—Hola, ¿Quieren ayuda?— Saludo esforzándose por no hablar tan desgastado debido a la corrida.
Milagrosamente no se dieron cuenta.
—Que bueno que llegas, necesitó ir por unos cables cerca al escenario —pidió — Aquí tienes padre —le entregó uno de los equipos.
Rápidamente fuí por ellos.
—¿A donde fuiste tanto tiempo? —preguntó una vez que la camioneta se puso en marcha, estábamos sentándos viendo el paisaje a nuestro alrededor.
—Visite cerca una tienda de videojuegos —mentí pensando en ellas disfrazado sus cuerpos con las nubes del cielo; las cuales volaban sin prisa, Jungkook no hizó más preguntas creyendo que dormido estába.
Cerré mis ojos finalizando el interrogatorio.
—Esa fue la razón— concluyó su relato, un gran peso escapo de su encorbado cuerpo.
Pude verlo cuando estiró todo su cuello, pero aún había muchas preguntas.
—¿Entonces por que te alejaste?
Su sonrisa se desvaneció, lo siento Jimin, pero aún hay cabos sueltos.
—Supongo que fuí conquistado por lo serpenteante que era tener esa doble vida, debía mentirte para verlas y luego hacer como si nada. No pude resistir hacerte eso, no es su culpa, si hubiera sido sincero Probablemente todo sería diferente ahora—argumento mirando el techo.
—¿Y el chico con el que te ví en el supermercado?
—¡Ah! Yoongi —habló más relajado —No es mi novio si eso preguntas, lo conocí en el hospital hace muy poco que fuí de vista para ver a Ray que sigue en últimas observaciones y de paso a Cristy.










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